La técnica del arrugado es una estrategia didáctica–plástica que consiste en manipular y comprimir papel con los dedos hasta formar pequeñas bolitas o texturas, las cuales luego se adhieren sobre una superficie para crear o rellenar imágenes.
Desde el enfoque pedagógico, no es solo una actividad artística, sino un ejercicio de estimulación neuromotriz, ya que fortalece los músculos de la mano y prepara al niño para procesos posteriores como la escritura.
Fundamentación pedagógica
La técnica del arrugado se relaciona con:
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Desarrollo de la motricidad fina: mejora la precisión y fuerza en los dedos.
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Coordinación óculo-manual: el niño observa el espacio y dirige sus movimientos.
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Estimulación sensorial: el contacto con diferentes texturas activa la percepción táctil.
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Atención y concentración: requiere control y paciencia.
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Creatividad y expresión artística: permite experimentar con colores y formas.
En educación inicial, este tipo de actividades apoyan la etapa preescritural, fortaleciendo el agarre, la presión y el control manual.
Edad recomendada
3 a 6 años (adaptable según el nivel de dificultad).
Materiales
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Papel crepé, papel seda o papel reciclado
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Pegamento
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Hoja con dibujo base
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Colores acordes a la figura
Procedimiento
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Presentar el dibujo y explicar qué figura se trabajará.
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Entregar papel del color correspondiente.
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Indicar que deben arrugar con la yema de los dedos formando bolitas pequeñas.
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Aplicar pegamento dentro del contorno.
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Pegar respetando los límites del dibujo.
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Dejar secar y socializar el trabajo.
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